7.10.05

La grasa en el deportista

Artículo de ALEJANDRO LUCÍA, fisiólogo de la Universidad Europea de Madrid.

Las grasas, o la grasa en general, es un constituyente primordial de nuestro cuerpo que almacenamos, en forma de triglicéridos, bajo la piel y entre las vísceras. Los triglicéridos representan una fuente de energía prácticamente inagotable: hasta el más delgado de los futbolistas podría jugar todos los partidos enteros de Liga, Copa y Champions antes de vaciar sus depósitos de triglicéridos. Por otro lado, el manto de grasa que se extiende bajo la piel nos aisla del frío y protege los órganos vitales de posibles traumatismos.
La cantidad de grasa y su porcentaje con respecto al peso corporal varía mucho en los deportistas. El gigantesco cuerpo de los luchadores de sumo puede tener hasta un 37% de grasa, mientras que los enjutos maratonianos difícilmente superan el 5%. Tan bajo porcentaje —apenas por encima del mínimo de 3% esencial para la vida— facilita la disipación del calor a través de la piel durante el ejercicio y, sobre todo, evita que el corredor cargue con un lastre demasiado costoso. Y es que, por muy abundantes que sean los depósitos de grasa, el músculo no es capaz de quemarlos tan rápido para obtener energía como quema los hidratos de carbono. Los glúcidos son el combustible esencial del músculo.

La composición corporal y el porcentaje de grasa de los futbolistas varía en función de su posición y papel en el terreno de juego. Aún así podemos generalizar: el cuerpo de un futbolista medio tiene alrededor de un 10% de grasa y su morfotipo suele ser más bien mesomorfo. Es decir, con predominio del componente muscular a medio camino entre el morfotipo ectomorfo (tipo longilíneo) de los fondistas y el endomorfo (de los luchadores de sumo). Qué mejor ejemplo de morfotipo mesomorfo, altamente musculado, que el de Ronaldo. De todos modos, el porcentaje de grasa del futbolista medio, cada vez mejor atleta, ha ido disminuyendo en las últimas décadas a expensas de un mayor desarrollo muscular. Y en los años venideros es de esperar que siga esta evolución. En efecto, las enseñanzas de las Ciencias del Deporte (nutrición, fisiología del ejercicio o biomecánica, entre otras) cada vez tienen más importancia en el fútbol.

La mayoría de los equipos controlan las dietas de los jugadores, sobre todo en las concentraciones previas, siguiendo los mensajes dictados por la moderna dietética deportiva: menos grasas y proteínas que antaño, y más hidratos de carbono (pasta, arroz, cereales). Además, los futbolistas se someten a exhaustivas pruebas fisiológicas que miden objetivamente la resistencia y la fuerza dé sus músculos. Como el jugador ha de desplazar su cuerpo, ambas cualidades se expresan en relación al peso corporal: de poco sirve que los músculos sean capaces de consumir mucho oxígeno si han de cargar con un innecesario lastre de grasa. Por ejemplo, el consumo de oxígeno máximo (abreviado VO2 max) se expresa en relación al peso corporal (en mililitros de oxígeno por kilogramo de peso por minuto o ml/kg/min). El VO2 max de los futbolistas de Primera División puede alcanzar los 60-65 ml/kg/min. En un jugador con un peso ideal de 80 kilos, un sobrepeso de 5 kilos de grasa reduciría su VO2 max en un 5%. Lo que se traduciría en una menor capacidad de recuperación tras cada sprint o carrera de alta intensidad, y por tanto en una menor contribución al juego, con o sin balón. Además de aumentar el riesgo de lesiones y sobrecargas, un exceso de grasa también merma la velocidad del futbolista. Por algo los atletas más rápidos del planeta —Greene y compañía— apenas tienen un 8% de grasa.

2 comentarios:

Nidia Medea Nieto dijo...

Me ha parecido un artículo interesante porque me he dado cuenta de la importancia que tienen las grasas sobre nuestro organismo.
Nos proporcionan energía al quemarlas, pero a la vez tener mucho porcentaje de grasas, al tardar más en quemarlas, produce un bajo rendimiento en nuestro organismo, como en deportistas que necesitan una u otra cantidad de porcentaje de grasa según el deporte que practiquen.

Eva Díez Manzaneque dijo...

El artículo nos muestra la importancia de la menor ingestión de grasas, pasando estas a un segundo plano frente a los hidratos de carbono, para mejorar la actividad en el deportista. El cuidado de su dieta es importante para realizar el esfuerzo necesario y desarrollar el rendimiento para no exponer al cuerpo a una sobrecarga o lexiones innecesarias.

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