18.1.09

Diamantes de sangre

Las piedras preciosas producen en quien las contempla un efecto extraño difícil de explicar: no sólo por el valor material de este objeto deslumbrante que tenemos en la mano, sino por un fluido energético que se transmite al tocarlas. Es un hecho comprobado el campo energético de las gemas, lo cual se utiliza en la relojería y la era espacial con los "Cristales de Cuarzo", que general energía eléctrica al ser estimulados sus electrones… 

De todas las gemas, los diamantes constituyen los más preciados de la época moderna. Los romanos los llamaban "adamas", palabra griega que significa "indomable"… El diamante, debido a su dureza y cohesión molecular homopolar, es prácticamente indestructible salvo por percusión o exceso de presión aplicada, y la refracción de la luz que producen sus caras, le han brindado la fama de joya invalorable para los modernos orfebres… El diamante es carbono puro cristalizado, aunque algunos suelen tener en su composición molecular átomos de nitrógeno y boro, produciendo tonos amarillentos los primeros y azulados los segundos; mientras que los diamantes blancos perfectos no llevan ningún otro elemento. 

El diamante se forma en la corteza terrestre a altas presiones y temperaturas y a una profundidad que oscila entre los 120 y los 200 Km… Son de origen magmático, saliendo a la superficie por las chimeneas de los volcanes. Se pueden encontrar también en depósitos sedimentarios depositados por erosión, y el arrastre producido por el agua hasta los yacimientos secundarios. El diamante aparece asociado a una roca llamada kimberlita, cuyo valor se mide en: pureza y peso (quilates = 200 mg). En 1868 un negro de África del Sur descubrió una piedra, que resultó el diamante más grande que se ha encontrado. La pieza fue dividida en tres partes, todos pertenecientes a la Corona Británica: el Cullinan I de 510 quilates, Cullinan II de 309 quilates y el Cullinan III de 92 quilates.

El diamante no es precisamente el mineral más escaso y difícil de conseguir, para justificar su alto valor y rareza; de hecho, la explotación del diamante abunda en casi todas las regiones del planeta… más extraños que el diamante son el lapislázuli, la esmeralda y los rubíes; pero sin embargo no tienen el embrujo que ha cautivado el diamante desde la época de los romanos hacia el siglo I después de Cristo; y es precisamente allí donde reside el misterio de esta particular gema.
Los babilonios, persas, egipcios y griegos no usaban el diamante, pero sí otras piedras de gran colorido y perfección… Curiosamente los nativos americanos tampoco usaban el diamante, al cual se le atribuía un origen maligno, por ser piedras que se escupían desde los infiernos, cargadas de energías negativas que embrujaban a quien osare llevarlo en su cuerpo… Para los mayas, aztecas, incas, el diamante era una piedra maldita que nunca exponían en sus ornamentos ni mucho menos se colocaba como ofrendas a sus difuntos; por el contrario, los diamantes adornaban las máscaras mortuorias y los objetos rituales de hechicería; y es por esta razón, que podemos decir que el diamante como piedra ornamental es prácticamente nuevo, cuando su uso como objeto de joyería se inició en la época de los romanos a principios de siglo.

Las leyendas hablan de la "malignidad" de los diamantes, tal vez basándose en el hecho de que la mayoría de los brillantes célebres han tenido historias signadas por el dolor y la muerte: El Orlov con 436 quilates, uno de los ojos de la estatua de Buda, fue robado por un soldado francés que murió trágicamente y regalado por el príncipe Orlov a la zarina Catalina II, formó parte del cetro de los zares hasta su caída, de la cual se culpa a su maleficio. El Regente (533 quilates) fue encontrado por un esclavo negro de un campo diamantífero, que fue asesinado para robárselo; luego llegó a formar parte de la Corona de Francia, de la cual fue robado para hallarse luego en el cadáver de un desconocido en un cementerio de Nantes… El Koh-i-Noor, el segundo en tamaño conocido con 657 quilates, cuenta una historia de sangre y muerte: Según el Mahabbharata, fue bajado del cielo por el hijo del dios Sol, Kamrid, quien lo regaló al Gran Mongol, que luego fue asesinado por el Shah de Persia, quien a su vez también murió en una batalla ocasionada por la posesión del diamante.

Cuento esto porque el lunes 19 en Antena 3 ponen una película titulada "Diamantes de sangre" que narra la historia de una explotación de diamantes en Sudáfrica, y muestra cómo se utilizaba a los africanos como esclavos, cómo se les denigraba, cómo se les trataba, sólo y únicamente para conseguir algo que se supone vale más que una vida, que se piensa que es la esencia de poder, y por eso recomiendo ver la película y que nos paremos a pensar en si realmente merece la pena, y que sepamos dar valor a las cosas que realmente lo tienen.

3 comentarios:

Anónimo dijo...
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daniel dijo...

Me he equivocado.La película es el miércoles 21 de enero a las 22:15 en antena 3.Gracias

Javier E. Durán Leirado dijo...

Por cierto, la frase: "El diamante se forma en la corteza terrestre a altas presiones y temperaturas y a una profundidad que oscila entre los 120 y los 200 Km" no parece muy lógica, ya que, por definición sísmica, la corteza tiene un espesor máximo de unos 70 Km.

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