5.10.09

La protoatmósfera terrestre y su evolución

La atmósfera primitiva o protoatmósfera se piensa que estaba formada por dióxido de carbono, hidrógeno y helio, es decir los gases que formaban la nebulosa a partir de la cual se originó el Sol y su Sistema Planetario hace unos 5000 millones de años. En ese tiempo el Sol estaba más apagado, pero producía un viento solar intenso que arrastró a los gases más ligeros (hidrógeno y helio) dejando los gases más pesados (CO2) y enfrió la superficie creando una corteza terrestre delgada.

Durante 500 millones de años la superficie de la Tierra se calcinaba durante el día por el Sol y se congelaba durante la noche, a la vez que los meteoritos llegaban a la superficie de la Tierra sin problema alguno, abriendo innumerables cráteres y fisuras que produjeron volcanes por donde se escapaban los gases del interior. Esta atmósfera no era propicia para la vida.

Los gases emitidos crearon la segunda atmósfera formada por nitrógeno (N2), dióxido de carbono, vapor de agua (H2O vapor) que producía lluvia ácida al combinarse con el dióxido de azufre (SO2) y oxígeno (O2) que se combinaba con los minerales de la superficie terrestre originando los óxidos. La atmósfera tenía gases tóxicos que impidieron la vida. El vapor de agua ascendía en la atmósfera y se enfriaba produciendo lluvia que al llegar a la superficie del planeta volvía a evaporarse para originar nuevas nubes y nuevas lluvias. El ciclo enfrió lentamente la superficie de la Tierra originando una corteza sólida y gruesa. Al mismo tiempo, al agotarse los materiales de la corteza, no se producían tantos óxidos y el oxígeno comenzó a acumularse en la atmósfera.

Hace 2000 millones de años, la radiación ultravioleta del sol unió los átomos de oxígeno y formó ozono que se dispuso como una capa continua u ozonosfera. Esta capa impide la penetración de los rayos ultravioletas β al interior del planeta y permite el desarrollo de la vida tanto en el mar como en el continente.
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